Los fiscales Marina Herbel y José Ignacio Candioti aseguraron que es primordial juzgar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad, para que no se vuelvan a cometer
por Alfredo Hoffman para Diario UNO

Los fiscales José Ignacio Candioti y Marina Herbel analizaron lo sucedido a lo largo del juicio durante una extensa entrevista con UNO. Destacaron la importancia de juzgar los delitos de lesa humanidad para que no se vuelvan a cometer, subrayaron los aportes que hicieron las enfermeras y mencionaron la conducta “negligente” y de “demasiado olvido” de algunos médicos.

El viernes 14, en sus últimas palabras, el imputado Juan Daniel Amelong lanzó una crítica al Ministerio Público Fiscal (MPF) por haber respetado “a pie juntillas” la política de Estado sobre derechos humanos. Ante esas expresiones, que llevaban implícita una acusación de supuesta dependencia del poder político, Candioti respondió: “Lo que se respetó desde el MPF fue la política criminal que establece el procurador general de la Nación de considerar que estos temas, las violaciones a los derechos humanos, son primordiales para el juzgamiento en la Argentina de hoy, desde la óptica de la parte que nosotros representamos. Teniendo en consideración todos los aspectos jurídicos de esta cuestión, deben ser juzgados con el pleno respeto de todas las garantías que da el estado de derecho y deben ser castigados. Eso es lo que quiere la Procuración y así se ha realizado el juicio. Estos delitos no pueden quedar impunes, porque correríamos el riesgo de que se vuelvan a cometer”. La necesidad de acabar con la impunidad surgió en varios pasajes de la conversación.

—¿Coinciden con la consideración pública de que fue un juicio histórico?

—Herbel: En un principio uno no toma dimensión por la vorágine de trabajo, pero a medida que se fue desarrollando el juicio tomé conciencia de que fue un juicio trascendente, de una etapa histórica, en donde se reconstruyeron distintas situaciones que está bien que salgan a la luz, que se tome conciencia para que no se vuelvan a cometer. Desde el mismo Estado se cometieron hechos ilícitos, valiéndose de materiales del Estado; hay personas desaparecidas, se ha desestructurado toda una familia. Realmente fue una etapa muy negativa de nuestra historia y está bueno que la sociedad de Paraná tome conciencia de ello para que nunca más se vuelva a repetir.

—Candioti: Yo creo que es muy importante, primero, que se haya arribado a la etapa de juicio oral y público luego de muchos años de investigación, y finalmente que luego de estos dos largos meses de audiencia pueda un tribunal de la Nación dictar una sentencia resolviendo acerca de las peticiones de las partes. Desde este Ministerio Público Fiscal creemos que han quedado claros los delitos cometidos. Estamos hablando de robo de bebés, de delitos contra el estado civil de las personas, que le impidieron a los padres estar en contacto con sus hijos, criar a sus hijos, y a su vez del derecho vulnerado de esos niños de tener relación con su familia de origen. Entonces creo que lo valioso es, por un lado, dejar el mensaje de que estos delitos no se pueden volver a cometer, y por el otro que sea la Justicia la que resuelva mediante una sentencia este tema. También debemos reconocer que para llegar a esta instancia del juicio oral hubo muchos pasos dados anteriormente por el MPF, por los querellantes, por los organismos de Derechos Humanos, por el Poder Judicial. También creo que se ha cumplido cabalmente con todos los pasos del debido proceso. Y es crucial no perder de vista que estamos hablando de delitos de lesa humanidad. Siempre el Estado necesita de su juzgamiento. Son delitos que vulneran derechos elementales como la vida, como la libertad, como la dignidad. Como dice el doctor (Ricardo) Lorenzetti: no se puede tolerar lo intolerable.

—¿Ahora que el juicio terminó, creen se está más cerca de encontrar al mellizo que falta?

—C: Quiero ser prudente en la respuesta, porque me parece que no hay que generar falsas expectativas, pero creo que dentro de la prudencia, hay elementos como para avizorar que tal vez se pueda llegar a la determinación del paradero de este chico. Una de las cosas que han quedado claras a través de este juicio, y es muy importante, es que a las enfermeras y los médicos del IPP (Instituto Privado de Pediatría) que se le preguntó insistentemente por ese registro (el libro de ingresos y egresos), decían que si estaba la fecha de alta es porque el bebé varón salió vivo. Eso quedó absolutamente en claro. Eso quiere decir, primero, que no nació muerto; segundo, que no falleció inmediatamente luego de nacer, que era otra de las posibilidades. A partir de ahí se abren las hipótesis sobre cuál sería su paradero actual.

—H: Hacemos un llamado a la gente de Paraná que sepa de alguna adopción ilícita o clandestina o sin seguir los caminos legales correspondientes en aquella fecha, marzo de 1978, que aporten datos. Que se comuniquen o con el Juzgado o con la Fiscalía de primera instancia o con la Fiscalía de Derechos Humanos. Puede ser a través de un llamado anónimo.

—¿La pista de que Navone se quedó con el niño es verosímil?

—C: Es una de las pistas sobre las cuales hay algunos elementos que indican que hay una cierta probabilidad de que por ahí vaya la cuestión, pero tampoco hay que descartar otras posibilidades. Desde el MPF está toda la voluntad puesta en considerar prioritario este tema.

—¿Qué evaluación hacen de los testigos?

—C: Los testimonios han sido claros y contundentes, en el sentido de acreditar que los hechos ocurrieron y que ocurrieron de la manera que lo habían planteado las acusaciones y los alegatos. También se acreditó la responsabilidad de cada uno de los seis imputados. Hay que reconocer el valor de los testimonios: en este tipo de juicios, y así dijo la Causa 13, los testigos son un medio de prueba necesario. Lo dice también la doctrina. También hay que reconocer la valentía de esas enfermeras que declararon. Si bien es verdad que el Estado hoy brinda una protección a los testigos, que es digno de destacar, hay que valorar que dijeron la verdad con total coraje.

—H: También quedó reflejado en el debate que las enfermeras estuvieron muy comprometidas en aportar elementos a la causa. Puede ser cierto que una enfermera no tiene tanta actividad como un médico y es más lógico que recuerde, porque eso fue lo que pretendieron justificar los médicos, pero notamos que, sobre todo los médicos del IPP, formaron un concierto, un mismo discurso de no recordar nada y un actuar muy negligente de su parte, porque si en el año 2000 aportaron ese libro que fue muy valioso para esta causa, ninguno de ellos investigó qué había pasado pudiendo hacerlo, ya que eran los dueños. De todas maneras, esa situación negligente que observamos no dio para hacer una imputación de otro tipo.

—Durante el juicio usted se refirió a ese acontecimiento que mencionaron los médicos del IPP de que se había inundado el depósito donde estaban las historias clínicas, en el Sanatorio del Niño de calle Libertad. Usted dijo que vivió ahí. ¿Por qué dijo eso?

—H: Porque yo efectivamente viví ahí y me daba la impresión de que el lugar donde ellos decían que estaban esos registros no era un lugar inundable, era un lugar seco. Supuestamente hicieron modificaciones, era una casa antigua, salvo que haya sido por eso.

—Hubo varios llamados de atención del tribunal a los médicos porque estarían ocultando información, ¿ustedes qué piensan?

—H: No sé si ocultar información, por ahí demasiado olvido. Salvo que surja la hipótesis de una adopción dada desde el IPP; pero no surge de manera clara del debate.

—C: En la investigación que sigue en curso sobre el paradero del varón en el Juzgado federal hay que producir una serie de pruebas que quizá tengan algo que ver con el motivo de su pregunta.

 

Sensaciones

Consultada por cómo vivió el juicio en lo personal, Herbel manifestó: “Con mucha motivación, porque hay mucho dolor detrás y doy gracias a Dios de que se ha desarrollado con normalidad. Agradezco a las víctimas y quienes acompañan a los imputados, porque no ha habido agresiones”. Por su parte, Candioti respondió: “Creo haber puesto un granito de arena para que estos delitos tan aberrantes puedan ser juzgados y atribuidas las responsabilidades correspondientes. Como dije cuando terminó el juicio de Santa Fe (por la causa Brusa) en que también intervine: si bien los fiscales somos las caras, hubo una tarea de mucha otra gente que posibilitó que lleguemos a esta etapa; la Fiscalía de primera instancia y de Cámara, los querellantes y muchos otros”.