El miércoles se conocerá si el represor es sometido a otros estudios.

El Tribunal Oral Federal de la capital entrerriana resolverá si el represor Ramón Genaro Díaz Bessone es sometido a una nueva evaluación psicofísica que determine su capacidad de afrontar el debate. Si bien en esta audiencia se esperaba que determinen la situación procesal del imputado, tras la inspección que se le realizó esta semana en su domicilio particular, en Rosario, los magistrados decidieron citar al cuerpo forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) para que se pronuncie sobre el estado físico y psicológico del represor. “Para saber si está en condiciones de comprender, creemos que amerita una re-evaluación en la que se apliquen técnicas “psico-diagnósticas”, declaró por teleconferencia uno de los profesionales, desde el Consejo de la Magistratura, en Capital Federal. De esta forma, las audiencias se retomarán el próximo miércoles a las 10, cuando se dará a conocer si trasladan a quien fuera comandante del Segundo Cuerpo del Ejército a Buenos Aires, para volver a evaluarlo.

De ANALISIS DIGITAL

Ante la expectativa de abogados y familiares de las víctimas, el Tribunal Federal encabezado por Lilia Carnero y compuesto por Roberto López Arango y Noemí Berros, citó para la cuarta audiencia al cuerpo forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) para que los profesionales -que oportunamente lo evaluaron en el marco del juicio que enfrentaba en Rosario-, aportaran su parecer acerca de la salud física, la capacidad de comprensión y habla del imputado.

Mediante teleconferencia con el Consejo de la Magistratura, los profesionales declararon este viernes para “aportar aclaraciones sobre las condiciones de Díaz Bessone”, tal como solicitó la presidenta del Tribunal. “Nosotros lo evaluamos el 7 de noviembre y el 1 de marzo”, recordó Esteban Toro Martínez, quien aseguró que en esa oportunidad el represor presentaba “deterioro cognitivo y depresión” por lo que arribó a la conclusión de que “no se encontraría en condiciones de afrontar un debate en una sala de audiencias”. Asimismo, agregó que puede “entender una sentencia, estar presente en una audiencia desde su domicilio”, a lo que añadió que durante los estudios que ya le realizaron “no respondía” porque “en algunas ocasiones no podía y en otras, no tenía voluntad de hacerlo”. En la misma línea, argumentó que “los tiempos de comprensión son más lentos” y que en el caso de ser sometido a un debate, “todo deberá transcurrir más lento y deberán hablarle pausado”. A esta situación, se suma las dificultades auditivas y visuales del imputado.

Ramón Genaro Díaz Bessone “tiene una atrofia cerebral con predominio en el lado izquierdo”, describió por su parte la neuróloga Celminia Guzmán. “Cuando lo evalué debía escribir con ayuda de sus lentes y una lupa”, asentó ante el Tribunal. La médica atribuyó el silencio del represor “al deterioro cognitivo y la merma en las funciones cerebrales permitiendo que el tiempo de las respuestas sea más prolongado o que directamente no haya respuestas”. Además, indicó que “su lenguaje es agramatical y empobrecido”. Para ejemplificar manifestó que en lugar de decir que estaba viendo “un cerdo”, sólo pronunciaba la palabra “cerdo”.

En tanto, la licenciada Mónica Herrán, coincidió con sus pares en el “deterioro de las condiciones cognitivas”, y consideró que “la no respuesta” por parte del imputado “es multi-causal”. Herrán certificó que en algunas ocasiones “no respondía porque no comprendía y en otras oportunidades no lo hacía porque mostraba desinterés y cansancio”.

Tras la exposición de los profesionales, el tribunal ordenó que el resto de los imputados y sus abogados regresen a sus lugares de origen porque la próxima audiencia sólo será de interés para Díaz Bessone.

Es preciso señalar que la defensa Oficial del imputado, a cargo de Mario Franchi, requirió suspender el procesamiento contra su representado por presentar “un estado de vulnerabilidad física y una disminución marcada de sus facultades, lo cual hace imposible que se pueda desarrollar un juicio dentro de las normalidades del mismo”. Si bien al pedido obtuvo el rechazo de la querella, el Tribunal determinó evaluar en el domicilio particular del represor su estado de salud

 

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